Enfermedad
Enfermedad ocular tiroidea (orbitopatía de Graves)
Revisado clínicamente · Última revisión 2026-06-13
Qué es
La enfermedad ocular tiroidea, también llamada orbitopatía de Graves, es una afección autoinmune en la que el sistema inmunitario inflama los músculos y la grasa detrás de los ojos. Se asocia con mayor frecuencia a una tiroides hiperactiva pero también puede darse con función tiroidea normal o baja.
Síntomas comunes
Los síntomas pueden afectar el aspecto, la comodidad y la visión.
- Ojos saltones o con aspecto de mirada fija (proptosis)
- Ojos secos, arenosos, rojos o llorosos
- Párpados hinchados y un párpado superior retraído
- Visión doble y, rara vez, visión reducida en casos graves
Causas y factores de riesgo
Es un proceso autoinmune ligado con mayor frecuencia a la enfermedad de Graves. El factor de riesgo modificable más importante es el tabaco, que hace la enfermedad más probable y más grave. También es más común en mujeres.
Tratamiento
El manejo se comparte entre especialistas en tiroides y en ojos. Dejar de fumar es vital, igual que controlar los niveles tiroideos. Las gotas lubricantes alivian la sequedad, la inflamación activa puede necesitar tratamiento antiinflamatorio, y la cirugía puede corregir después la protrusión, la posición del párpado o la visión doble. La pérdida repentina de visión o del color necesita atención urgente.
Tratamientos y cirugía
Preguntas frecuentes
¿Qué causa la enfermedad ocular tiroidea?
Es una afección autoinmune, normalmente ligada a la enfermedad de Graves y a una tiroides hiperactiva. El sistema inmunitario inflama los tejidos alrededor de los ojos, y el tabaco es el mayor factor de riesgo modificable.
¿Tratar mi tiroides cura la enfermedad ocular?
Controlar los niveles tiroideos y dejar de fumar ayudan, pero la enfermedad ocular puede seguir su propio curso y a menudo necesita atención ocular aparte, incluidos lubricantes, tratamiento antiinflamatorio o cirugía.
¿La enfermedad ocular tiroidea es grave?
La mayoría de los casos son de leves a moderados, pero un pequeño número amenaza la vista por presión sobre el nervio óptico. Cualquier caída repentina de la visión o del color necesita atención especializada urgente.